Habla 'choche'
Hoy en tu blog chochero vamos a tratar sobre los 'pistazos de futbol'.
En los años setentas (años que cobijaron a este 'mataperro'), las canchas de fulbito no eran tan comunes y obvio, las canchas sintéticas no existían. En ese entonces, hablar de una cancha sintética era como hacer la broma que 'si tienes algún accidente, te transplantaban la cara'. Hoy en día sabemos que... hasta transplante de cara se hace (Primer Transplante de cara). Por lo mismo, hoy en día... hasta cancha sintética existe. Pero eso será tema de otra entrada. Hoy hablaremos sobre los 'pistazos' de futbol.
Como las canchas eran escasas, jugabamos en la pista del barrio... si, en medio de la pista. Eran las épocas de pocos omnibus (existían pero pocos), de que con frecuencia podías cruzar la calle sin temor a ser atropellado por algún 'sinverguenza', pero sobretodo, no existían la 'matagente' (las 'combis'). Ese cementerio ambulante, que mientras más alocada su carrera, 'más felices sus pasajeros', pero eso es jugar con fuego.
Bueno, requisitos para el pistazo: 10 a 12 patas, una pelota (si era de cuero, mejor), dos pares de piedras (un par para cada arco), y la apuesta era variada: La 'inkacolita' de siempre, un juego de 'marcianos' o una 'tanda de raspadilla' donde 'Llanero' (el tío del parque que era nuestro pata, pata...) o lo que era raro, media cajita de cerveza (no había para más, por lo 'misioneros' que estábamos siempre).
La clásica: El que llegaba tarde tenía que esperar a juntar otros 5 patas más o a que alguien se canse y...pida cambio¡¡¡
Comenzabamos bien fogosos hasta que comenzaban las patadas, luego uno a uno nos ibamos picando y terminabamos metiendo más 'taba'. A veces, de tanto 'picarnos', por jugar fuerte, un 'zapataso' y 'zuas' una luna abajo. A correr y... se acabó el partido.
Nosotros vivíamos a la espalda de la tienda Monterrey (algo así como Plaza Vea o Metro) del Rímac. A veces se caía en el techo la pelota y teníamos que subir al techo a recoger la pelota. Era un vacilón pero tratábamos siempre de recuperar la pelota pero a veces no se podía y... caballero no' más.
Recuerdo que una vez mi hermano el 'chino' se pico con un patita que le decíamos 'gato' y quizo asustarle y le tiró una piedra y 'juaz'... efectivamente: 'Le rompió la cabeza al gato'. Tuvieron que llevarlo al Hospital del Rímac donde lo suturaron y 'quedó como nuevo'. Años despues, ese gran amigo, ingresaría a la universidad, captado por los terroristas moriría en una emboscada que trataron de hacerle a un grupo de militares... pero esa ya es otra historia.


No hay comentarios:
Publicar un comentario